Fisuras, vibraciones y columnas inclinadas: crece preocupación por el Trolebús Elevado

La preocupación crece en la alcaldía Iztapalapa luego de que habitantes de la colonia Santa Cruz Meyehualco reportaran grietas, hundimientos y una aparente inclinación en columnas del Trolebús Elevado, particularmente en el tramo que conecta las estaciones Papalote y Meyehualco sobre la calzada Ermita Iztapalapa.

De acuerdo con testimonios vecinales, una de las principales afectaciones se encuentra en la junta de empalme de la estructura elevada, donde se observa una grieta de aproximadamente 25 centímetros. A ello se suman deformaciones en los carriles centrales, vibraciones perceptibles durante el paso de las unidades y un ligero desnivel en algunos pilotes que sostienen el viaducto.

Habitantes de la zona aseguran que los daños comenzaron a hacerse más notorios desde abril de 2026, cuando aparecieron hundimientos y pequeños socavones entre las calles 25 y 27 de avenida Ermita Iztapalapa. Los vecinos atribuyen estas anomalías a las complejas condiciones del subsuelo en el oriente de la capital, una región históricamente afectada por hundimientos diferenciales y movimientos geológicos derivados de la sobreexplotación del acuífero.

“Cada vez que pasa el trolebús se siente cómo vibra la estructura”, relataron vecinos como Irinea y Neal, quienes advirtieron que el peso constante del sistema de transporte podría agravar el deterioro si no se realizan intervenciones inmediatas. La inquietud también alcanza a familias que viven cerca de las columnas, debido al temor de que las fracturas puedan extenderse a inmuebles habitacionales.

Aunque autoridades capitalinas ya habrían iniciado revisiones técnicas en la zona afectada, habitantes denunciaron que hasta ahora no se observan trabajos visibles de reparación o reforzamiento estructural. La falta de información oficial sobre el estado real de la infraestructura ha incrementado la incertidumbre entre usuarios frecuentes del sistema.

El Trolebús Elevado, inaugurado en 2022 como uno de los principales proyectos de movilidad sustentable del gobierno capitalino, conecta gran parte del oriente de la ciudad y diariamente transporta a miles de personas. Sin embargo, desde su puesta en operación ha enfrentado diversos incidentes relacionados con fallas operativas, accidentes viales y cuestionamientos sobre el comportamiento del suelo donde fue construido.

Especialistas han advertido en distintas ocasiones que la zona de Iztapalapa presenta condiciones geotécnicas complejas por el tipo de terreno lacustre y los hundimientos acumulados durante décadas. Esto obliga a realizar monitoreos permanentes y mantenimiento constante en obras de gran peso e infraestructura elevada.

Mientras continúan las inspecciones, vecinos exigen transparencia en los dictámenes técnicos y acciones preventivas inmediatas para evitar riesgos mayores. La situación ha reavivado el debate sobre la seguridad estructural de las megaobras construidas en zonas con alta vulnerabilidad geológica en la capital del país.

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